BAJADA AL INFIERNO

He tratado de huir, de no contarlo, de que fuese de otra manera. Pero la vida es así, no hay vuelta atrás. Y cuando ya lo has pasado, y todo vuelve a ser “normal”, es más que difícil volver a revivirlo.
Pero como dije antes, no hay vuelta atrás. Tengo esto escrito desde hace mucho tiempo. Lo he borrado mil y una veces, para volverlo a escribir.
Hasta ahora alnilam es simplemente una mujer confundida, obsesionada con encontrarse a ella misma.
Lo habrá conseguido? ¿Qué es de Álvaro? ¿Sigue en su vida?. Estas preguntas que me hacéis una y otra vez van a ser contestadas de forma tajante. Valorad por vosotros mismos.
Ocurrió de forma rápida. “Capturé” a una víctima más. Se trataba de un policía. Cuatro palabras en el chat, luego sms al movil y una cita para el día siguiente.
Un cuerpo de seguridad del estado… Me imaginaba a uno de esos polis de cuerpo impresionante, alto, musculoso, fuerte, joven, atractivo… Uno de los que salen en los calendarios que casi toda mujer posee.
Nada más lejos de la realidad. Bajito, gordo, pelo todo cano, rozando los sesenta…Bienvenida a la realidad, alnilam. Bienvenida a la tierra del españolito corrientucha. Pero no, alnilam al verlo no pasó de largo. Paró su paseo y se dejó llevar. Al fin y al cabo perseguía su destino. Nada la ataba, no pertenecía a nadie, no tenía normas y buscaba justo eso, sentirse atada, pertenecer a alguien, seguir unas normas…
Al cabo de un café en el que la razón decía que solo era eso, un café y luego a casa, y después de que me enseñase una identificación en regla, me fui con él.
Todo comenzó con normalidad, incluso con más suavidad de la supuesta inicialmente. Su polla relucientemente roja me indicaba que quería eso, un polvo. Y un polvo le dí. Contra mí, contra mi voluntad. No me gustó, sin embargo disfruté. Debió notarlo. Porque después de un orgasmo leve, me puso a cuatro patas y sin previo aviso, me penetró brutalmente. Mientras lo hacía me agarró de las manos y sentí como un frío metal rodeaba mis muñecas, que estaban a mi espalda. Forcejeé, intenté zafarme, pero era imposible. Había usado unas esposas reales.
Comencé a sentir miedo. Del de verdad. Estaba desnuda, atada, a manos de un desconocido que me había dicho que era poli. En ese momento, mientras me dejaba hacer, por mi mente pasaron mil y una imágenes. Sentí como mi alma se revelaba y gritaba interiormente, y sin embargo de mi boca no salió ni un tímido quejido.
Al poco le tocó el turno a mi fruncido ano. Comenzó a masajearlo, pero no había forma de que me relajase. Y noté una fuerte palmada en mis nalgas. Y luego otra, y otra. Pero no podía ni hablar, ni sentir, ni pensar. Alnilam no estaba, se había ido muy lejos. Tan solo estaba allí su cuerpo, siendo vejado por un personajillo indeseable. Pero sus esfuerzos no fueron en balde, y consiguió que mi cuerpo aceptase la relajación que él tanto perseguía.
Consiguió un poco de sexo anal, sí. Pero ni un escalofrío, ni un gemido, ni nada parecido de mí. No quise darle el gusto. Al poco terminó, me liberó de las esposas y se vistió rápidamente. Me dijo algo que no recuerdo y dejó la habitación.

Me quedé allí tumbada en la cama boca abajo, sin poder reaccionar. Los colores de la habitación se me antojaban alucinantes. Poco a poco alnilam volvió a su cuerpo. Comencé a moverme y conseguí levantarme. Localicé mi ropa, me la puse lentamente. Recogí mi bolso, y descubrí que a su lado había un billete amarillo… Doscientos euros… Ni lo toqué.
Volví a casa. Seguí haciendo lo mismo de siempre. Sin embargo era como un robot, un ser sin alma, sin sentir, sin vivir. Pasaron varios días, no lo recuerdo ya, pero una noche, cuando los niños dormían, me senté delante del pc. Abrí mi Messenger. Y allí estaba Álvaro. Fue en ese momento cuando se me cayó la realidad encima.
Hablamos largo y tendido sobre nosotros, sobre lo que había hecho, y le conté todas mis aventuras. Como le había indicado en su momento, tenía los informes redactados. El no quiso leerlos. Me contó que buscaba a una sumisa, pero que no era yo. Me contó que aún seguía amando a Pandora, y que todas las que habíamos pasado por su mano, solo éramos imitaciones. Entonces le conté lo que había ocurrido con el poli, como me había sentido… y descubrí que lo había hecho por él. Para demostrarle lo lejos que podía llegar. Sin embargo, él no me lo había pedido nunca. Yo viajaba por libre, el hombre al que quería demostrar algo ni siguiera se había molestado en fijarse en mis actos, en que quería agradarle, en que quería …
Pero …. La charla concluyó. En él siempre tendría un abogado, nada más. Me fui a la cama sintiendo todo lo que había hecho, sintiendo que estaba perdida. Sintiendo que estaba en una espiral que amenazaba ser imposible de romper. No podía dormir. No podía vivir. Era DEMASIADO. Alnilam no es fuerte. Alnilam DEBE MORIR. Y lo hará esta noche.
Acudí al cuarto de baño, donde guardo todos los medicamentos… Varias cajas de ibuprofeno en diferentes formatos, dos de aspirinas, un poco de termalgin…. Llegará? Por supuesto que llegaba. Pero había dejado el ordenador encendido. Y alguien me llamaba por el chat.
Armada con un vaso y una botella de agua y todas las cajas me senté delante del pc. Atendí de forma escueta a esa persona. AMO_BCN decía su nick. No me importaba, era lejos, lo suficiente para que después de un ratito de conversación le contase mi historia y lo que tenía pensado hacer esa misma noche después de hablar con él. No se…. Pero algo pasó. No me dejaba irme, no quería que me fuese. Quiso prestarme atención. Y por fin pude llorar. Largamente, amargamente. Al final le dije que si al día siguiente podía hablar con él, no intentaría nada. Lo juró. Y lo cumplió. Vaya si lo hizo.
Me acosté y al día siguiente uno de mis pequeños vino a mi cuarto a despertarme. Lo miré. Recordé las palabras de AMO_BCN la noche anterior y recordé también mis propósitos. Lo abracé y lloré silenciosamente en su hombro. ¿Cómo pude ser tan sumamente egoísta? Por mucha espiral en la que estuviese metida, les tenía a ellos. Mis hijos, mis soles, mis guías, mi destino.
Esa mañana les llevé al cole, como otras veces. Me costó despedirme de ellos. Y cuando llegué a casa, con lágrimas en los ojos, tenía a alguien que me esperaba. AMO_BCN estaba allí. No me hablaba como un amo, ni yo a el como una sumisa. Solo personas. Esa cercanía, esa camaradería se convirtió enseguida en una gran amistad.
Se acercaba junio. Quizás en un día como hoy, pero hace cuatro años.






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